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Celulares fuera del aula: lo que cambia desde hoy en las escuelas

Salón de clases de primaria con pupitres y cuadernos abiertos y una caja de madera con teléfonos sobre el escritorio

Celulares fuera del aula: lo que cambia desde hoy en las escuelas

Por Anabel Beltrán

Este martes 3 de noviembre comenzó una nueva etapa en las escuelas de educación básica del país. A partir de hoy, niñas, niños y adolescentes de planteles públicos y privados deben mantener guardados sus teléfonos celulares, relojes inteligentes y otros dispositivos electrónicos personales durante toda la jornada escolar, incluidos los recreos.

La medida forma parte del Acuerdo 09/09/26, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de septiembre, que establece lineamientos para el uso responsable y seguro de los dispositivos digitales en las escuelas. Según la Secretaría de Educación Pública, aplica en educación inicial, preescolar, primaria y secundaria.

Llevarlo sí, usarlo no

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que los estudiantes podrán llevar sus teléfonos a la escuela, pero deberán mantenerlos guardados durante el horario escolar. El secretario de Educación, Mario Delgado, informó que la regulación se acordó con las autoridades educativas de las 32 entidades.

Los lineamientos piden evitar redes sociales y videojuegos en los descansos, priorizar la convivencia y el juego sin pantallas, y no tomar fotografías ni grabar audio o video de compañeros, docentes o personal sin su consentimiento. También recomiendan dejar el dispositivo en casa cuando no sea necesario.

Las excepciones

La regla no es absoluta. El acuerdo permite usar el dispositivo cuando forme parte de una actividad pedagógica programada y supervisada por el docente, ante una emergencia personal, cuando sea necesario para atender o monitorear una condición de salud, y como herramienta de accesibilidad o inclusión para estudiantes con discapacidad. También contempla circunstancias extraordinarias que la comunidad escolar justifique.

Esto importa para miles de familias. Un alumno con diabetes que usa una aplicación para vigilar su glucosa, o uno con discapacidad auditiva o visual que depende de herramientas digitales, no debería quedar fuera de clase por la nueva norma. La SEP ha insistido en que no se busca eliminar la tecnología, sino ponerle límites para que su uso esté ligado al aprendizaje y la seguridad.

Sin sanción nacional

Un punto que ha generado dudas es qué pasa si un estudiante no cumple. La regulación no establece una sanción nacional automática. Cada comunidad escolar debe informar las reglas a las familias y construir acuerdos para aplicarlas según sus condiciones, lo que deja en manos de directivos, docentes y madres y padres de familia buena parte de la implementación.

Ese diseño tiene ventajas y riesgos. Permite adaptar la medida a escuelas muy distintas, desde una secundaria urbana con cientos de alumnos hasta una primaria multigrado en una comunidad rural. Pero también puede producir criterios desiguales entre planteles, y conflictos cuando algunas familias consideran indispensable que sus hijos estén localizables durante el trayecto.

El respaldo docente

La SEP reportó que más de 565 mil maestras y maestros participaron en la consulta realizada en el Consejo Técnico Escolar y que alrededor de 81 por ciento respaldó establecer reglas para el uso de dispositivos. Para muchos docentes, el celular en el aula se había convertido en una fuente constante de distracción y, en algunos casos, de acoso entre estudiantes mediante fotos o videos.

La medida coincide con la Jornada de Lecturas en escuelas de educación básica, que también arrancó este martes y que la presidenta acompañó con una visita a una secundaria. La apuesta es clara: recuperar tiempo de atención para la lectura y la convivencia.

Para las familias, un paso práctico es conversar en casa sobre las nuevas reglas y acordar con la escuela un canal de contacto para emergencias, de modo que el teléfono guardado no se convierta en motivo de preocupación.

La aplicación será revisada cada semestre por la SEP y las autoridades estatales. Ese seguimiento será clave para saber si la norma realmente mejora la concentración y el ambiente escolar, o si se queda en el papel. En Enfoque México daremos seguimiento a cómo la viven escuelas, docentes y familias en distintas regiones del país.

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