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Ley de Bienestar Animal: lo que aprobó el Senado y aún falta

Un perro y un gato descansan juntos sobre una cama

Ley de Bienestar Animal: lo que aprobó el Senado y aún falta

Por Bruno Cortés

La Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales está a un paso de convertirse en realidad. El Senado de la República la aprobó el 29 de septiembre con 115 votos a favor y uno en contra, y la minuta espera ahora su discusión en la Cámara de Diputados, donde la mayoría de Morena anunció que la respaldará entre la tercera y la cuarta semana de noviembre.

Se trata de la primera legislación con alcance nacional que pretende fijar reglas comunes para todo el país en materia de protección animal, un terreno que hasta ahora dependía en gran medida de leyes estatales con criterios muy distintos.

Animales como seres sintientes

El proyecto parte de un cambio de enfoque. No se limita a castigar agresiones: obliga a atender de forma integral las necesidades de los animales, incluidas su nutrición, su ambiente, su salud, su comportamiento y su estado mental. El texto tiene 125 artículos distribuidos en seis títulos y establece bases para la planeación y coordinación de políticas públicas entre los tres órdenes de gobierno.

El presidente de la Comisión de Estudios Legislativos del Senado, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, la describió como «una ley que reconoce a los animales como seres sintientes y sujetos de cuidado humano», vinculada con la salud pública, la sanidad animal y el derecho a un medio ambiente sano.

Obligaciones para quienes tienen animales

La ley fija obligaciones mínimas para las personas responsables de un animal: alimentación y agua suficientes, atención veterinaria, alojamiento adecuado, estimulación física, social y mental, mecanismos de identificación y medidas de seguridad. También crea un Registro Nacional de Animales de Compañía y un padrón de personas infractoras, con el objetivo de mejorar la identificación y la vigilancia.

Entre las conductas prohibidas expresamente están el maltrato, la crueldad, el abandono y cualquier acción que cause dolor o sufrimiento, además de la zooerastia —el abuso sexual de animales— y las peleas de perros. El dictamen incorpora el principio de reparación del daño, que puede incluir atención médica y rehabilitación del animal afectado.

Un problema de grandes dimensiones

La presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Senado, Maki Ortiz Domínguez, explicó que el dictamen resultó del análisis de 21 iniciativas presentadas en esa cámara, más de 40 proyectos discutidos en la de Diputados y aportaciones de organizaciones civiles, veterinarios, rescatistas y refugios. Recordó que en 2021 el 69% de los hogares mexicanos tenía al menos una mascota, alrededor de 80 millones de animales.

Ortiz citó además que la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México ha recibido más de 10 mil denuncias por maltrato animal entre 2024 y 2026, y mencionó un estudio del Instituto Belisario Domínguez de 2023 según el cual las fiscalías estatales registraron 2 mil 490 denuncias, con 101 personas vinculadas a proceso y solo 18 sentencias. La brecha entre denuncias y castigos es uno de los argumentos centrales de la nueva ley.

Las críticas: obligaciones sin presupuesto

No todo fue consenso. La senadora priista Carolina Viggiano advirtió que la ley contempla un registro nacional, centros municipales de atención y campañas permanentes y gratuitas de vacunación y esterilización, pero ordena realizarlas con el presupuesto ya autorizado, sin recursos adicionales.

Viggiano cuestionó en particular que se prevean multas de 500 a 2 mil UMA para quien no esterilice a sus perros y gatos, mientras que el servicio gratuito queda sujeto a la disponibilidad presupuestaria. Con el valor de la UMA de 2026, de 117.31 pesos, ese rango equivale a entre 58 mil 655 y 234 mil 620 pesos. Según la legisladora, al ciudadano «se le exige todo desde primer día, al gobierno sólo lo que le alcance».

Huerta, por su parte, reconoció que el reto será llevar la ley a la práctica: armonizar las legislaciones locales, emitir normas, poner en marcha los registros y coordinar a las autoridades.

Lo que sigue

La minuta debe aprobarse ahora en la Cámara de Diputados. Si se modifica, regresaría al Senado; si se aprueba en sus términos, pasaría al Ejecutivo para su publicación. Después vendría la etapa más compleja: que estados y municipios adapten sus reglas y cuenten con recursos para cumplirlas. Para las organizaciones de rescate y para millones de familias con animales de compañía, la discusión de noviembre definirá si la ley se queda en el papel o cambia la vida cotidiana.

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