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Janitzio vive su Noche de Muertos con el panteón cerrado a turistas

Canoa tradicional sobre un lago al anochecer con luces en la orilla

Janitzio vive su Noche de Muertos con el panteón cerrado a turistas

Por Anabel Beltrán

La isla de Janitzio, en el lago de Pátzcuaro, vive estos días una Noche de Muertos distinta. Por primera vez que se recuerde, el panteón de la isla permanece cerrado a los turistas el 1 y el 2 de noviembre, según informaron las autoridades de Michoacán. La medida responde a los trabajos de rehabilitación posteriores a un desgajamiento ocurrido en agosto a un costado del cementerio.

La tradición, sin embargo, no se suspendió. Las familias de la isla mantienen la velación de sus difuntos dentro del panteón, que es el corazón de la celebración, mientras que los visitantes solo pueden observarla desde fuera.

Una tradición que se adapta

Para que el público pudiera presenciar la ceremonia sin poner en riesgo la zona dañada ni a las familias, se habilitaron un andador panorámico, una pasarela lateral y un mirador. También se instalaron altares monumentales y se programaron demostraciones de pesca en las tradicionales lanchas con redes de mariposa, una de las imágenes más reconocidas del lago.

La decisión cambia la experiencia de miles de personas que cada año viajan a la región para la noche del 1 de noviembre. Pero también devuelve al panteón un carácter más íntimo: durante la velación, el espacio queda reservado a quienes acuden a recordar a sus propios muertos.

La velación, el centro de la fiesta

En las comunidades purépechas de la ribera del lago, la Noche de Muertos es ante todo un acto familiar y comunitario. Las tumbas se limpian y se adornan con flores de cempasúchil, veladoras y ofrendas de alimentos, y las familias permanecen junto a ellas durante la noche. La visita de turistas creció con los años hasta convertir a Janitzio en uno de los destinos más conocidos de la celebración en el país, con la presión que eso implica para un espacio reducido como el de la isla.

Esa tensión entre la tradición viva y el turismo masivo no es nueva, pero el cierre de este año la hace visible. La prioridad, según la explicación oficial, es la seguridad de la zona afectada por el desgajamiento y el respeto a las familias que mantienen el rito.

Más de 700 actividades en Michoacán

El cierre del panteón no significa que la región haya quedado sin oferta para los visitantes. El gobierno estatal preparó más de 700 actividades culturales, artísticas y ceremoniales en sus siete regiones turísticas, del 23 de octubre al 2 de noviembre.

Entre ellas destacan la Feria de la Catrina en Capula, el recorrido «El camino de las ánimas» en Urandén, el desfile de catrinas en Morelia y diversas muestras gastronómicas en municipios del estado. Para quienes visitan la zona lacustre, la recomendación es informarse sobre los accesos habilitados antes de viajar a la isla.

Un patrimonio que también es comunidad

Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos fueron inscritas por la UNESCO en 2008 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ese reconocimiento suele asociarse con la imagen de los panteones iluminados, pero su sentido de fondo está en las prácticas de las comunidades que las sostienen año con año.

Lo ocurrido en Janitzio recuerda que esas prácticas dependen también de condiciones materiales: un terreno estable, servicios básicos y una relación equilibrada con quienes llegan de fuera. La rehabilitación del área junto al panteón será clave para que, en próximas ediciones, la isla pueda volver a recibir visitantes en condiciones seguras.

Una lección para el turismo de tradiciones

El caso abre preguntas que van más allá de Michoacán. En distintas regiones, celebraciones comunitarias se han vuelto atractivos turísticos de gran escala, con beneficios económicos para los pueblos, pero también con desgaste de espacios y de los propios rituales. La experiencia de este año, en la que el público mira desde un mirador y las familias velan sin interrupciones, podría ofrecer pistas sobre cómo equilibrar ambas cosas.

Esta noche, cuando concluyan las celebraciones del 2 de noviembre, Janitzio cerrará una edición atípica. Lo que quedará es la constancia de que la tradición siguió en pie, incluso con las puertas del panteón cerradas al turismo.

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